- Hace mucho que te invito para pasear conmigo y tu no vienes nunca. ¿Por qué?
- No sé... - le contesté un poco tímida... - Supongo que sea el temor por no sentirme interesante lo suficiente para estar en su compañía...
- ¡Que vá! - me contestó él tomandome las manos. - Adónde vamos no hace falta temer a nada. Basta conectarse con el corazón y permitir que las Ideas te saluden...
E así me fui con él, saltando hacia el desconocido...


No hay comentarios:
Publicar un comentario